La opinión de una Victimóloga



Este espacio se reserva para la Sra. Dominique Murillo, Psicóloga - Victimóloga. Aquí se encuentran documentos y consejos que permiten entender mejor lo que son actos de pedofilia, desde el punto de vista de la persona que los ha sufrido o él de los familiares de una víctima.

También se puede contactar directamente con la Sra. para conseguir consejos personalizados dándole al botón aquí a la derecha. Nuestra psicóloga le contestara directamente cuanto antes.



1. De la importancia de liberar su palabra.

 

Psicóloga Clínica, trabajo en el dominio del hospital  desde hace más de 15 años. Un Diploma Inter-Universitario en Victimologia se agregó a mi formación inicial, hace más de 10 hace más de 10 años.

 

Esta formación complementaria contestó con las problemáticas que encontraba en mi ámbito profesional; pero también tenía algo que ver con las preguntas que planteaba la relación que tenía con el hombre con él cual ya compartía mi vida. El, entre muchas otras personas fue una de la victimas del Padre Bernard Preynat.

Igual que otras personas también, estaba segura que este sacerdote ya no tenía contacto con niños y entonces ya no podía perjudicar a nadie, había renunciado denunciarle. Sin embargo, hace poco, él entendió que la base de sus años de silencio era una mentira. Al contrario de lo que creía, los adultos no habían sido dignos de confianza. Durante todos estos años, aquel sacerdote había tenido todas las oportunidades de acercarse a niños.

 

Un antes y un después

Cuando uno es víctima de un pedófilo, existe un antes y un después: la relación del niño con el mundo cambia de una forma irreversible. Y eso, a pesar de no tener conciencia de verdad de ser una víctima, a pesar de no haberlo dicho a nadie, a pesar de que lo adultos cuya responsabilidad es protegerle no quieren escucharle y que la vida parece seguir como si nada fuese.

Cuando uno es niño, es un predador listo, un hombre familiar, carismático, con un aura  y le admiran los adultos de su parroquia, es muy difícil darse cuenta de su estado propio de víctima.

La natura et la repetición del hecho son factores que empeoran el impacto de tal experiencia.

Bernard Preynat es un sacerdote y la mayor parte de los niños le llamaban « Padre Bernard ». Esta « familiaridad », asi como la astucia que él enseño, son también factores de traumatismo.

 

Los adultos

Unos adultos benevolentes, gracias a su opinión clara, pueden contribuir dando sentido. Ellos pueden ayudar al niño para que realice que es víctima y no el elegido de una relación privilegiada. Los adultos pueden constituir para victima joven una referencia de seguridad, sobre los cuales apoyarse, lo que permite evitar los sentimientos de vergüenza, culpa y soledad.

La forma de reacción que tuvo el entorno clerical y familiar tuvo consecuencias fuertes. Muchas personas no tuvieron ninguna idea sino contribuir amordazar a las víctimas, durante su niñez pero también una vez adultas.

 

¿Callarse?

Enfrentarse con la realidad de un « Bernard Preynat sacerdote que sigue en contacto con niños a pesar de la denuncia de sus actos pedófilos al clero » empujo a varias víctimas a que salgan de su silencio.

Acordarse, contar mil veces les actos que uno ha sufrido como víctima puede, en algunos casos, dañar a la persona y entonces no ser de ningún interés para ella. Aquí, no creo que estemos en este caso.

Elegir liberar su palabra no es fácil ni sin consecuencias. Es justo hacerse preguntas sobre el impacto personal, familiar, profesional y amistoso que pueden provocar una audición judicial, una denuncia, la mediatización. Si escribo hoy es porque estamos conscientes de esto y que las personas que quieran pueden hablar conmigo.

Es doloroso activar de nuevo los recuerdos, sensaciones visuales, del oído, olfativas, táctiles, consecutivas a un traumatismo. Sin embargo, hacerlo con una meta precisa, apoyándose en el grupo, entonces el sufrimiento psíquico puede solamente constituir une etapa para conseguir sentirse mejor.

 

Creo que los iniciadores de « La Palabra Liberada », han tomado consciencia de las  dificultades vinculadas por la audición, la denuncia oficial y la mediatización. Participar en este movimiento es probablemente la única forma de estremecer lo que permitió al sacerdote extraerse de la ley de los hombres durante todos estos años. ¿Para salvar las apariencias, « no hacer ruido », unos adultos han puesto a niños en situaciones de peligro? ¿Sacrificaron a algunos? ¿Si nos sigamos callando hoy, no seremos simplemente cómplices? ¿Se puede hoy seguir en silencio sin padecer consecuencias a corto medio o largo plazo?

 

Hace algunos días, vi el final de la película « Los poetas muertos », en el momento preciso cuando un alumno sube en su despacho, y varios otros alumnos le siguen mientras que otros se quedan encorvados, acurrucados, cabeza baja en su mesa. Esta escena corresponde pienso yo, perfectamente a lo que está pasando hoy.

 

Sin estar al primer plano, sin que sus apellidos aparezcan en los canales de información, pueden aportar su grano de arena a pesar de que los hechos hayan pasado hace tanto tiempo que la justicia ya no acepte considerarlos. El papel de los familiares es esencial: es imprescindible sentirse sostenido. Lo que está pasando me parece totalmente legítimo, justo y beneficioso.

 

 

Dominique Murillo